Berrendos en una reserva en Baja California, México. Foto de Gerardo Garibay Melo.

Fantasmas del desierto

Traducido y reblogueado de Twilight Beasts

I. Desierto del Vizcaíno, península de Baja California, México. 2014.

Atardece en las llanuras del Vizcaíno, un vasto desierto alimentado por la neblina del Océano Pacífico en la península de Baja California, México. Un grupo de berrendos peninsulares (Antilocapra americana peninsularis) se estiran y disfrutan el frescor de la tarde. Uno que otro, asustado por algún chasquido en el matorral, se dispara a más de 80 kph. Los berrendos son los animales terrestres más veloces de Ameŕica, y un adulto fácilmente puede dejar atrás a cualquier depredador moderno, como un coyote o un lobo. En los últimos 10,000 años su fisiología no ha cambiado de manera significativa, y su velocidad es un vestigio del pasado profundo hace millones de años, cuando corrían de Protocyon –un canino del Pleistoceno que cazaba en manada– y del guepardo americano (Miracinonyx sp.). Hoy en día, el berrendo es un sobreviviente de un mundo lejano en el cual grandes extensiones del Continente Americano eran amplias sabanas pobladas por leones, guepardos y antílopes.

II. Sabanas del Neártico, 2 millones de años A.P.

Hace millones de años, varios géneros de Antilocapridae recorrían los pastizales de América con otros ungulados como caballos, tapires, pecaríes, camellos, bueyes almizcleros y varias especies de bisonte. Igualmente diversos eran sus depredadores, y algunos de ellos eran realmente formidables. Los guepardos americanos, felinos fornidos  y veloces, se devoraban a los ungulados de los pastizales americanos; es probable que los berrendos hallan sido una de sus exquisiteces predilectas. Se cree que la velocidad excepcional del berrendo es resultado de su depredación por Miracinonyx: su velocidad máxima cercana a 100 kph excede con creces la de cualquier depredador existente como el coyote, el lobo gris o el puma. Es probable que el guepardo americano haya sido el principal agente de selección que fomentó la evolución de la velocidad extraordinaria del berrendo.

Los guepardos no eran las únicas bestias del crepúsculo que amenazaban a los antiguos berrendos: algunos cánidos como Protocyon o la hiena corredora (Chasmaporthetes ossifragus) podrían haber cazado a los berrendos adultos en persecuciones parecidas a las cacerías de gazelas por perros salvajes africanos. El oso de cara corta (Arctodus spp.), posiblemente el carnívoro terrestre más grande que haya habitado América del Norte, pudo haber acechado o emboscado a los berrendos de la Era del Hielo. Los dientes de sable (genera Megantereon, Smilodon, and Homotherium) estaban adaptados a la cacería de presas grandes y lentas; sin embargo, es posible que hayan capturado berrendos de manera ocasional. El lobo gigante (Canis dirus), un gran canino con poderosas fauces, probablemente fue un carroñero lento; sin embargo, podría haber sido una amenaza para las crías o los adultos débiles. Canis lepophagus, un antepasado del coyote, también pudo haber sido un depredador principal de las crías de manera similar a los coyotes modernos.

III. América, ~12,000 años A.P.

Llega un nuevo depredador a América: Homo sapiens proveniente de Beringia. Tiene hambre y herramientas.

IV. Península de Baja California, 5,000 A.P.

El mundo ha cambiado radicalmente en los últimos milenios: subió el nivel del mar, América del Norte se volvió más árida y calurosa y la mayoría de los mamíferos gigantes de antaño han desaparecido. Los berrendos son de los pocos sobrevivientes de un mundo distante en el que los mamuts y los guepardos rondaban lo que ahora es el norte de México. Hay grupos de cazadores-recolectores bien afincados en los desiertos y costas de Baja California, como los creadores del complejo arqueológico Comondú (probables antepasados del pueblo Cochimí). Aunque producen pocos vestigios materiales, los artistas Comondú producen un número prolífico de pinturas rupestres entre 7,500 A.P. hasta alrededor de 1400 D.C. Estos murales constituyen la tradición de arte rupestre más antigua de América, un estilo artístico que abarcó milenios. Los murales, de varios metros de altura, muestran figuras humanas y antropomorfas, animales marinos y fauna desértica como el berrendo, el venado bura (Odocoileus hemionus) y el borrego cimarrón (Ovis canadensis). Si bien se desconoce el significado de los murales, algunos arqueólogos sugieren que tenían funciones rituales vinculadas con la adoración a los antepasados o la magia de la cacería.  Es posible que estas manifestaciones rituales hayan cobrado importancia conforme la cacería excesiva o la desertificación general del oeste de América del Norte hacían más difícil la subsistencia. Los berrendos, juntos con otros mamíferos grandes y figuras antropomórficas, aparecen en varios murales de la Sierra de San Francisco, Baja California Sur, México.

Beautiful cave art from Baja (Image from here)
Arte rupestre del estado de Baja California Sur en el noroeste de México. ¿Ves a los berrendos saltando? (Imagen de aquí)

V. Desierto del Vizcaíno, península de Baja California, México. 2014.

Han pasado miles de años desde que los artistas sudcalifornianos pintaron los Grandes Murales del desierto central. Llegaron los españoles, los pobladores originarios murieron en masa en hambrunas y plagas, cayeron imperios y nacieron países. Durante los tempestuosos siglos XIX y XX llegaron balleneros, mineros, marineros y vaqueros a surcar los desiertos y mares de la Baja California. Para inicios del siglo XX, las poblaciones de berrendo en México habían disminuido a causa de la cacería y la fragmentación de hábitat por la ganadería. Los berrendos en E.U. se enfrentaron a amenazas similares, y se habían cazado hasta el borde de la extinción en la mayoría de California para la década de 1940.

Hoy en día, los berrendos abundan en gran parte del oeste de América del Norte, desde las provincias de las praderas de Canadá hacia el sur, pasando por el oeste de E.U. hasta el norte de México. Sin embargo, algunas subespecies endémicas como el berrendo peninsular (A. americana peninsularis) se encuentran en peligro crítico. Hoy en día, el berrendo peninsular tiene una distribución mucho menor que en el pasado, en gran parte por la cacería furtiva (se encuentra en veda en México desde 1922) y la fragmentación de su hábitat por la ganadería y la agricultura industrial. La depredación de las crías por los coyotes es otra amenaza. De acuerdo con un trabajador de la reserva, “donde va la gente lleva basura, y donde hay basura llegan los coyotes”. Conforme se extiende la actividad humana en el desierto del Vizcaíno, incrementan las amenazas de directas e indirectas. Los censos aéreos indican que quedan menos de 100 berrendos peninsulares en vida silvestre, la mayoría dentro de la  Reserva de la Biosfera de El Vizcaíno , declarado sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, y el Área Natural Protegida Valle de los Cirios. Afortunadamente, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) tiene un programa de reproducción de berrendos en cautiverio, con más de 400 individuos en tres reservas que cubren más de 56,000 hectáreas del desierto central. Conforme continúan estos esfuerzos, existen posibilidades de que en el futuro se reintroduzcan a la vida silvestre y continúen siendo una conexión con el lejano mundo del Pleistoceno.

 

Escrito y traducido por Michelle María Early Capistrán (@EarlyCapistran)

Editado por Jan Freedman (@JanFreedman) y publicado originalmente en Twilight Beasts

 

Literatura adicional:

Anderson, E, (1980), ‘Pleistocene Mammals of North America’, New York: Columbia University Press. [Libro]

Byers, J, A, (1997), ‘American Pronghorn: Social Adaptations and the Ghosts of Predators Past’, Chicago: University of Chicago Press. [Libro]

Chorn, J, Frase, B, y Frailey, C, D, (1988), ‘Late Pleistocene Pronghorn, Antilocapra Americana, From Natural Trap Cave, Wyoming’, Transactions of the Nebraska Academy of Sciences, XVI: 127–139. [Artículo completo]

Crosby, H. W, (1997), ‘The Cave Paintings of Baja California: Discovering the Great Murals of an Unknown People’, San Diego: Sunbelt Publications. [Libro]

Cunningham, L, (2010), ‘A State of Change: Forgotten Landscapes of California’,Berkeley: Heyday Books. [Libro]

Hoffmann, M., Byers, J. & Beckmann, J, (2008), ‘Antilocapra americanaThe IUCN Red List of Threatened Species’. Version 2014.2. [Información completa aquí]

Instituto Nacional de Ecología, y  SEMARNAT, (2000), ‘Proyecto para la conservación, manejo y aprovechamiento sustentable del berrendo’, Mexico City: Instituto Nacional de Ecología. [Artículo completo]

Medellín, R. A, et al. (2005), ‘History, Ecology, and Conservation of the Pronghorn Antelope, Bighorn Sheep, and Black Bear in Mexico’, In Biodiversity, Ecosystems, and Conservation in Northern Mexico. Jean-Luc E. Cartron, Gerardo Ceballos, and Richard Steven Felger, eds. Oxford: Oxford University Press. [Libro]

Meighan, C. (1966), ‘Prehistoric Rock Paintings in Baja California’, American Antiquity31:3, pp. 372-392. [Artículo completo]

LinkedInCompartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Doce − 1 =